Soy Pepelu, un escritor de Combarro (Pontevedra) afincado en Castellón.

Vamos, que crecí en un curioso contraste trilingüe. Por un lado están las calles pétreas, los cruceiros y las mareas atlánticas de mi pueblo. Y por el otro, los huertos de naranjos, los barrios conflictivos y las chimeneas de una refinería, que aún sigue llenando de azufre los cielos mediterráneos.

Me enamoré de la literatura con diez añitos. Me impactó ver a Smaug en la portada de El Hobbit. Desde entonces entendí que las palabras ordenadas en la forma adecuada, podían crear emociones en las personas. Y bueno, me he pasado la vida aprendiendo a utilizar esa magia. Aunque por aquellas tan solo narraba partidas de D&D con mis amigos y me pasaba las tardes leyendo novelas de Reinos Olvidados.

​Descubrí que la música era el vehículo más potente que tenía para practicar los conjuros del castellano. Pasé mi adolescencia grabando maquetas de rap, hasta que en 2005 formé lo que sería mi forma de vida durante la siguiente década, Abortos de Satán. Banda de Death Metal en la que escribí tres discos. También me embarqué en tres giras nacionales. Atacábamos la parte más fea del mundo: Capitalismo, terrorismo patronal, tauromaquia, violencia machista y una lista interminable de miserias. Hasta que en 2016 el monstruo de metal se echó a dormir.

​La poesía quería salir de las canciones y me atreví a publicar Azulejo, un poemario oscuro y autobiográfico, a caballo entre canciones para leer y poemas para escuchar. En el 2018 apareció su contrapartida luminosa, Poemas del primer mundo, un libro de poemas interpersonales con algunos pequeños relatos de fantasía.

La música volvió a tocar a mi puerta, aunque de forma más informal y divertida. Formamos la banda de rock Lagarto Spok, con la que llevo dos trabajos discográficos y una modesta gira de salas. El rock fluye libre y espontáneo y se mestiza con el rap, el punk y el metal. La banda está muy activa en la actualidad.

En los años siguientes tenía un proyecto que gritaba desde las mazmorras de mi pecho. Al final quedó absuelto y salió. Ya que, idiota de mí, estaba digiriendo una cantidad temeraria de lágrimas, historias, viajes y lecturas. Al final todo eso maceró para esculpirse en forma de novela: La tumba del color azul. Una novela histórica de aventuras. Fue como cincelar mi rencor hasta darle forma. Mi primer trabajo narrativo.

A día de hoy trabajo en una bilogía de literatura fantástico-reivindicativa. Es muy extensa y verá la luz en los próximos años. Me siento emocionado y noto mi corazón más joven, volcándose en la demiurgia de un complejo mundo de ficción.

IMG_2409 - còpia.JPG
DSC04156.JPG